Jugo de Naranja: Una visión personal de La Naranja Mecánica. PARTE 2

Retomando el artículo pasado,  continúo con este ciclo de análisis personal a algunas de las películas de Kubrick desde mi punto de vista.

Como mencioné anteriormente (ver la Parte 1), toda acción tiene una reacción y nuestro protagonista lo aprende de la peor manera, siendo traicionado por sus propios “drugos”, éste termina en la cárcel luego de una atraco a una mansión en la cual la dueña fallece. Es interesante cómo el arma utilizada para aturdir a Alex y que éste sea atrapado por la policía, sea la leche, el mismo instrumento que le daba el poder y energías para cometer sus actos de ultra-violencia.

Se puede ver su rápido paso por la cárcel, de la cual se libra debido a que es seleccionado para el tratamiento Ludovico, el cual los políticos prometían seria la cura deshacerse de criminales, re entrenándolos para volverlos personas que encajen en la sociedad. Es aquí en donde vemos una de las escenas más crudas del filme. No sólo por lo que representa sino por la forma tan cruda en la que fué filmada, llegando el actor a necesitar de un doctor al costado porque en la filmación sufrió una rayadura de la córnea. Algunos de sus gritos no estaban en el libreto.

Luego de éste tratamiento, el joven Alex sale libre a un mundo hostil, en el cual ya no encuentra un lugar al cual pertenecer, hasta su propia familia se ha olvidado de él, si en la primera parte de la película, Alex se había caracterizado en hacerle daño a los demás, aquí vemos a la sociedad “vengándose” de él.

Si antes nos sentíamos identificados con Alex a pesar de todo el daño que causaba, ahora no cambia eso, es más, sufrimos con el todas sus penurias producto de la sociedad misma que lo creó, incapaz de hacer daño a los demás e inclusive transformado en un eunuco mental gracias al tratamiento Ludovico, el personaje queda reducido por todos aquellos a los que dañó en el pasado, incluido sus antiguos Drugos, ahora policías.

Alex termina sin saberlo en la casa de un escritor al que asaltó tiempo atrás, al ser reconocido, Alex es torturado una vez más, esta vez con música de Beethoven, el tratamiento Ludovico ha transformado su mayor placer en su peor tortura.

Luego de esto el gobierno le hace una oferta para que Alex los apoye y asi acallar a los opositores a cambio de un buen trabajo y posición social, como una persona enteramente adaptada a la sociedad.

Luego de esto el filme culmina con un Alex completamente curado, teniendo un orgasmo ante la música de Beethoven una vez más.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. plared dice:

    Sencillamente una fabula sobre el catolicismo y su concesion de la vida. Aunque suene extraño es eso, la libertad de elegir, aunque sea para hacer el mal. Si se pierde, la misma esencia humana se va al carajo. Curiosa vida esta

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